jueves, enero 12, 2006

Segunda parte: Él

Alto,
más alto que cualquiera,
pero no tanto,
no tan alto como babel,
pero sí más claro,
al menos para mí,
al menos para él.
Él, que nació antes del diluvio
y navegó en aguas tranquilas
lejos de ti
y de tus hojas pintadas,
murió sin haber amado,
sin haber hablado,
sin haber mentido.
Él, tan mudo como yo,
resucitó en mi memoria
de letras negras y buenas intenciones,
para que seas tan alta
como él,
pero no tanto.

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