lunes, septiembre 18, 2006

Regresa...

Cuéntame una historia. Algo bonito. Algo que dure. Háblame de las ciudades que tienen nombre de mujer. Guíame por sus calles. Enséñame sus secretos. Ven y dibújame una luna que jamás se apague, que siempre esté ahí cuando yo quiera verla. Dime cómo aprendieron a ladrar los perros mudos. Explícame por qué tienes arañas en la boca que tejen y tejen todo el día. Píntame una sonrisa que sólo tú y yo podamos ver. Dame alas. Por favor, dame alas. Hazme sentir como una niña…

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Uy!, menudo cambio de imagen. Os ha quedado muy acogedora la casita.
Está bien que pidas unas alas. Vas por buen camino.

Saludo orgiástico.