viernes, noviembre 23, 2007

Tan absurdo como este amor

Me gustaría creer que no hay límites...
que vivir y despertar puede ser lo mismo.

A lo mejor me estoy cansando de estar soñando siempre,
de caminar descalzo al amanecer,
saludando a los ángeles que se desvelan en el sofá,
reposando amores cansados.

La mayoría de las veces me miran con compasión porque saben que estoy pensando en ti.

Incluso a ellos mi fe les parece absurda, como absurdas me parecen sus alas y su silencio de bronce.

No creo en las pruebas de fe que me envía el destino.

Sólo creo en tu voz y en el triste sabor que dejaron tus besos sobre mis labios resecos.

El invierno me quema la piel porque me hace falta tu abrazo en la lluvia del mediodía.

Estoy solo, aferrado a la esperanza de que tal vez puedas recordarme por azar, en alguna canción, algún poema, alguna calle oscura y silenciosa donde sólo importen las estrellas, donde se pueda soñar fácilmente y decir te amo antes de que nos queme el corazón...

Aunque sea difícil, me gustaría tener la convicción de que no hay límites entre vos y yo, me gustaría abrazarte en la estación, otra vez, sin escribir adioses en tu rostro, y creer que no puede haber despedidas en un mundo donde los ángeles amanecen despiertos en mi sofá.

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