domingo, noviembre 30, 2008

Cierra los ojos

Ojalá pudiéramos encontrar el punto exacto donde termina la noche.

Me gustaría estar ahí.

Ver el cielo partido en dos mitades.

La mitad con luna y la mitad con sol.

En los textos escolares nos han dicho que es imposible que eso suceda.

A menos que sea un eclipse o uno de esos raros fenómenos que se inventan los hombres que no sueñan, nunca veremos juntos a la luna y al sol.

Tal vez podríamos lograrlo si cierras los ojos con delicadeza, como si quisieras borrar al mundo apagando la luz, o mejor, como si lo pudieras crear dentro de ti, al interior de tus párpados, igual que cuando eras una niña y creías que la luna nacía en el río.

Por eso, ven, cierra los ojos, intenta mantenerlos cerrados hasta que lleguemos a ese punto en el que dejamos de ser dos mitades, ese punto en el que jugamos a serlo, en el que termina la noche y se nos cuela el amanecer con los sonidos de la ciudad, interrumpiendo al amor y devolviéndonos a esa vida en la que sólo somos dos extraños que anhelan regresar siempre a la caliente oscuridad.

2 comentarios:

Laura dijo...

Yo he visto a la luna y al sol jugar juntos... y a veces suelo encontrar la linea purpura entre la noche y el dia (si, porque es purpura, muchos dicen que es azul pero difiero...) pero las dos cosas no suceden a la vez...

William Montoya dijo...

Pues si te soy sincero, a mí me gustaría ver al menos esa línea purpura, que yo también creía que era azul, pero supongo que no he estado muy atento de esas señales últimamente...