Él
Allá va. ¿Lo ves? Es él. Él carga el horizonte vacío de estrellas. Hace mucho quiso ser la noche, pero no pudo soportar el peso de la luna negra. Según él, su ausencia era tan resplandeciente que no podía abrir los ojos sin desbordarlos de amargura. Ahora él vaga por este valle persiguiendo el perfume de las orquídeas, que también es el tuyo. Es un aprendiz del viento y del alba. Sus pies traen el silencio y la esperanza de un comienzo nuevo. Él comparte el brillo opaco de mis ojos. Él, como yo, sufre de "amor" por una orquídea.