sábado, enero 07, 2006

Noche insensata 2

Yo sé que te miro a través de otros ojos y que por las noches te asusto con mis manos frías y anhelantes que dibujan tu cuerpo sobre la ventana empañada por la lluvia para recordarme la soledad de la única mujer que quiso esperarme con un libro bajo el brazo como si su corazón fuera un diario de páginas y lágrimas en blanco.

Mi baúl

Te voy a llevar a ese rincón, allí, donde sólo hay polvo y humedad, pero no olvido, para guardar en ti los poemas que nunca voy a escribir pero que se irán acumulando, uno sobre el otro, hasta que tenga que regresar por ti y dejarte debajo de mi escritorio, allí, donde suelo apoyar mis pies antes de salir de viaje.
Y entonces guardarás los días, los meses y los años de todas mis ausencias y dejarás que el tiempo fluya a través de tus paredes de madera y barro para que él escriba también sobre los poemas que nunca escribí, porque nunca tuve a quién dedicárselos.

jueves, enero 05, 2006

No ser "normal"

Otro día más.
Un día normal en una ciudad normal bajo una lluvia normal.
La normalidad nos cae a chorros del cielo y se pega en las ventanas y en las puertas.
La normalidad corroe tu lápida y marchita tus flores.
De hecho, tu boca es bastante normal, tus labios, tus dientes, tu aliento, tu alma.
Nos consumió la normalidad.
Quemó nuestras alas.
Y, cabe anotarlo, también unió nuestros caminos.

Vigilia

Respóndeme sólo una cosa antes de irte: ¿Me dejarás dormir? No sólo esta noche, sino todas las que siguen hasta que llegue al puerto. Por favor, prométeme que ahora sí te vas a ir, que ya no vas a regresar, que me dejarás dormir tranquilo. Ya no cabes en mi almohada, mujer, ya no, no hay espacio para ti. Quiero despertar de la vigilia de tus besos ausentes.

Bueno, a decir verdad, sólo por esta noche.

Azar 13

Seguimos caminando juntos, a pesar de todo. Soy parte de tu sombra y tú eres parte de la mía. ¿Lo ves? No es tan difícil que seamos uno, siendo dos.