martes, julio 01, 2008

Esa vida tuya en la que no estoy...

Sé de la vida después de los dos porque ella me lo cuenta todo. De tus amaneceres escribiendo cartas y las llamadas que recibes a media noche cuando te sientes finalmente sola, libre de mi recuerdo.

Es extraño que pueda saber cómo es tu vida sin mí con tanta precisión. Conozco hasta los más pequeños detalles, aquellos breves silencios en los que todavía parece flotar el recuerdo de mis besos...

No te imaginas lo vacío que es esto, esperar noticias tuyas todos los fines de semana para asegurarme de que todavía estoy ahí, todavía en tu memoria pero ya nunca en tu corazón.

Qué tontería eso de amarte en soledad, eso de soñar que algún día tal vez nos encontremos frente a frente y nos baste con mirarnos a los ojos para vivir el presente como si fuera el pasado, como si tu piel aún buscara la mía, como si todavía pudiéramos caer en el dulce abismo donde arde nuestra fe, la tierna e infantil esperanza de ser uno, un único y extraño amasijo de sombras y sudor.

Pero ahí está ella, y tiene tus ojos, y tiene tristeza en su voz, y se parece tanto a mi mamá, aunque tenga las manos de tu padre y el andar decidido de mi hermana, y es tan ella, tan mía, tan nuestra...

Sé de la vida después de los dos porque ella me lo cuenta todo, sin saber, sin sospechar siquiera que es por ella que todo esto tiene sentido, esta tontería de amarte y no buscarte, de retenerte en mi vida y herirte, y matarte a golpes de soledad, mientras ella, mi niña, mi dulce niña que tiene tanto de vos, tanto de mí, va creciendo con la certidumbre de un amor que alguna vez fue milagro y hoy no es más que cenizas... porque así es la vida, simplemente así.

miércoles, junio 25, 2008

Duerme conmigo...

Es curioso que la única forma que se me ocurre en este momento para decirte lo mucho que te quiero sea recostarme a tu lado, reposar mi cabeza en tu vientre y dejarme caer en un sueño ligero sobre ti.

Con lo fácil que sería simplemente decir te quiero sin necesidad de improvisar demasiado, cruzando versos para traerte a mi lado, susurrándote, deshaciéndome en tu calor de mujer adulta...

Esta noche soy gota de lluvia que se desliza por tus muslos, agua viva que cae sobre ti, que fluye, dejándose ir por tu silencio, dejándose perder dentro de ti, como a veces se pierde el amor en el breve espacio de un beso, un beso oscuro, un beso que nos sabe a despedida aunque se repita siempre, como si la ausencia fuera un licor que se nos prende de los labios.

Dime lo que sientes para quedarme contigo, sin importar si soy yo o ese fantasma de escritor que a veces pretendo ser, cuando no tenemos más remedio que despertarnos con las sombras confundidas, cambiando la soledad por sudor y fragancia oscura.

domingo, junio 22, 2008

Puro corazón...

Te caes, te escondes, te ocultas, te encierras, lloras, porque ella está ahí, porque ella está en todo, salpicándote la piel con su propia piel, respirándote como se respira la soledad en las cafeterías, en los bares, en las oficinas, en las aulas de clase, en las sillas traseras de los autobuses, como si el tuyo fuera un amor de anaquel, un amor anacrónico en la edad en la que mueren los poetas, la edad en la que crecen y ven arder sus alas en medio de aplausos y sonrisas de postal, aunque tú no lo creas, no lo veas, no lo aceptes ni presientas, porque para todos sigues siendo puro corazón, igual que cuando diste tu primer beso escondido debajo de la cama, con una intuición de eternidad que ya tenía sus primeros visos de tristeza, de amor ingenuo, amor de escritor como el amor que sueñas con ella, con la esperanza incierta de que esta vez sí será cosa de dos.

jueves, junio 05, 2008

Corazón de luna

Está sola en la noche.

Ésa es la única forma en la que puedo imaginarla desde mi escritorio todavía cubierto de las últimas hojas de lo que algún día será mi olvido.

Me invento escritor. Lo hago tan bien que a veces llego a creerlo y me convierto en aquello que puedes leer en mis libros:

Sólo una sombra.

Sombra que cae sobre la sombra que sostienes entre tus dedos fingiendo que son lágrimas las gotas de lluvia que dejas caer sobre ti a pesar de la soledad inocente en la que suelen flotar tus sueños de niña.

Y yo, intentando sonrisas tristes, me sueño personaje de cuentos eternos, amante muerto en ríos cristalinos, me sueño parte de ti, parte de todas, de vos que estás en todas, como orquídea, como un guayacán florecido por la indiferencia gris de una ciudad que quiere ser cementerio.

Si tan sólo pudieras herirme en colores de otoño para que mi sangre palidezca hasta llegar a ser blanca, hasta llegar a ser negra, como si fuera un mal sueño con ojos de perro, como si fuera la vida cubierta de esa otra vida que nos crece en el vientre, de ésa que inventamos cuando cruzamos juntos la esperanza de no dormir a solas.

Te cansas de mí, lo sé porque te escribo así, porque no me entiendes, porque va menguando tu corazón de luna y te quedas sola en la noche, sin entender qué tan cierto es mi dolor de escritor, dolor de estar siempre por fuera de vos, sin poder traerte a mi lado.

miércoles, mayo 28, 2008

Voy por ahí

Hace mucho tiempo no sentía esto. Respiro color. Increíble. Mis manos, los dedos de mis manos, mis ojos negros que parecen mirar desde atrás, siempre atrás, siempre un pasado, una foto, un recuerdo, una caja donde guardo todo aquello que me hace recordar, todo lo que me hace sentir, vivir, están, sienten, son... creo que mi corazón está en el lugar de mis manos, donde deberían estar y juega, juega con mis hojas, y me siento vivo, y sé que esto es la felicidad, la felicidad mirándome bajo el puente, la felicidad con mi sonrisa.

Siempre camino por ahí preguntándome qué es real, qué no lo es. Me voy dejando caer a cuentagotas sobre la noche, aunque sea de día, para hallar respuestas. Y siempre, cuando cruzo las calles, cuando me detengo a mirar los cristales, veo tu imagen, la respiro, respiro color y sé que todo llegará a su fin, que la ciudad volverá a respirar soledad verde, que el tiempo se detendrá en los cementerios, pero no lo que siento por ti, eso no, eso no tendrá fin, no tendrá fin porque lo que siento por ti soy yo, es real, es un amor que tiene tus ojos, tu cabello, tus manos, tu cuerpo.

Quiero estrechar tu alma contra la mía,
Pero algo ahí, en el fondo, me dice que ya estás conmigo.

Para vos, para no olvidar, tres años...